La ruralidad vista desde los llanos orientales colombianos

Atardecer Llanero

Comienza el año 2018 viajando a las lejanas tierras del municipio de Puerto Gaitán (Dept Meta), con el fin de iniciar actividades conociendo la vida cotidiana rural en una finca ganadera en el medio de la nada, donde literalmente se conoce la llanura. La región de la Orinoquía colombiana es un lugar mágico de manera personal, ya que muchas historias de familiares y conocidos se desarrollan en este vasto territorio y que allí donde nace el sol todas las mañanas, también ofrece atardeceres memorables y lunas llenas bien redondas y rojas que ofrecen una mágica luz a sus habitantes y a los visitantes que esté allí.

 

Niño, un venado nativo de la zona que pasea entre varias fincas

La Orinoquía colombiana se divide en varios Departamentos del país, comienza desde los pies de la Cordillera de los Andes y termina en el trapecio amazónico y al igual que esta; la biodiversidad es variada, ya sea endémica nativa, como todo el musculo agrícola que se vive en esta región. Grandes pastizales para ganadería y pasto salvaje recubren estas zonas por lo general; árboles como el Yopo, tiene unas características muy peculiares que para el llanero o el jinete a caballo o hasta los mismos indígenas de la región, conocen muy bien. Con este madero se puede armar fogatas o cocinar ciertos alimentos como la mamona llanera o ternera a la llanera, platos típicos de esta mega región. En este viaje se hicieron varias paradas desde la ciudad de Bogotá y se termina el viaje en el municipio de Puerto Gaitán, famoso “paradero” para personal que ha trabajado en pozos petroleros circundantes o viven el famoso “Festival de Verano” (Festival de Música Popular).

Carambolo o “torombolo” o fruit star

La tierra en este paisaje es naranja y termina rojiza o vinotinto, algunas de sus carreteras actualmente están pavimentadas, aunque sigue la tradición de que para entrar a las fincas productoras, hay que tener buena camioneta con tracción en sus ruedas y un buen conductor que conozca los movimientos de la tierra, el lodo y polvo para cruzarlas, y ni se diga en épocas de lluvias donde se tiene que tener los 5 sentidos puestos y la sagacidad de un jinete para domar la dirección del carro, o simplemente unos buenos traguitos de Aguardiente “Llanero” despiertan el alma y el cuerpo y lo ponen en máxima alerta. Migraciones de personas de otras regiones de Colombia se ven claramente allí, y no es que sea un fenómeno reciente, ya que varias décadas y generaciones de persona de la región Andina, Magdalena medio e incluso de la Amazonía, están allí conviviendo y encontrando oportunidades de vida o empleo. Vale aclarar que este no fue un viaje de Turismo Gastronómico como se hizo en años previos con la “Ruta del Embrujo Llanero”, simplemente fue un viaje de descanso y retiro, en la que se conocieron varios platos o propuestas alimenticias (En un viaje siempre se tiene que comer algo y alimentarse) y de paso el territorio acompaña de la mano sus alimentos, nuevas y viejas costumbres y el clima que apacigua cualquier mal de estómago.

Playas para hacer ecoturismo o descansar en pleno río Manacacias

Salir desde Bogotá por tierra hacia el llano tiene sus trucos, uno de ellos es madrugar y salir por el sur de la ciudad (Todo un reto, al menos para mí), “El que madruga Dios le ayuda” reza el dicho y literal sí usted quiere llegar bien (En todos los sentidos) a Puerto Gaitán hay que madrugar. Este paseo lo hice de la mano de tíos y primos (primeros y segundos en línea) de la ENORME familia Sánchez Prada, que ya han conocido este territorio al derecho y al revés, sobrios y ebrios, felices y despechados. Por lo que estar en buenas manos es vital; eso sí, este tipo de viajes requieren de mucha tiempo y paciencia; paradas turísticas, paradas para hidratarse (Con cualquier líquido con tal de que esté frío), paradas para comer, paradas para saludar primos – amigos – conocidos, o paradas para recordar viejos tiempos hace parte del itinerario que se hace sobre el camino. El humor del llanero es noble por lo general, tanto en mujeres como en hombres, aunque tienen un fuerte carácter y no son fáciles de agradar cuando se trata de entrar en sus círculos sociales, a estos los he escuchado llamarlos “Pijos” y no como en España; sino parte de su idiosincrasia es llamarse así, no es por ser despectivo; es un llamado de ellos y se siente orgulloso, tiene una jerga muy peculiar al llamar a los animales (Que gratamente degustan) y sus mitos y leyendas del campo y diversos fenómenos que tienen en esas llanas tierras, me hace sentir muy alegre, cómodo y bien recibido.

Queso 7 Cueros, tradicional de la región de la Orinoquía

Las vías que tiene el camino se componen de carreteras pegadas a la montaña, viaductos que atraviesan paisajes de verdes montañas, y eternos túneles que hacen un hermoso bypass a la cordillera de los Andes. Y al final del camino si se ve una luz… es la ciudad de Villavicencio, la puerta hacia los llanos orientales colombianos.

Avestruz en Puerto Lopez

Caminos que salen para Restrepo, Guamal – Granada o Puerto López y Puerto Gaitán nacen en esta pequeña ciudad. Seguimos hacia el oriente con destino a Gaitán, la ciudad cuenta con varios centros de recreo por la salida a Puerto López al igual está la base de la Fuerza Aérea de Apiaí. El camino se comienza a encontrar ganado bovino, caprino, ecuestre entre otros. Puestos de venta de Queso 7 Cueros y Pan de Arroz (Rosquitas de Arroz) también hay, sin dejar de lado la infinita cantidad de puestos de PIÑA; hay demasiados y con diferentes tipos de esta fruta.

Viaductos y carreteras entre Bogotá y Villavicencio

La producción de fruver en este Departamento, muestra una interesante variedad; desde maíz, soya, naranja, papaya, carambolo, marañón, arroz, naranja, mandarina, limonmandarino, caña de azúcar, yuca, plátano de varios tipos (Topocho el más popular), árboles como pinos y caucho no son propios del ecosistema pero los suelos y la industria ha permitido llegar a tener este tipo de producto allí.

Unión de los 3 ríos, Manacacias – Yucao y Meta

No hay paseo colombiano, sin los tradicionales ritmos musicales colombianos, desde salsa hasta Arnulfo Armas suenan en el carro y el viento caliente sopla dentro de la cabina de pasajeros, dando la bienvenida a este sitio tan particular. En Puerto López está el centro geopolítico de Colombia (El Ombligo del país), se observa desde una pequeña serranía el paisaje de bosque seco y los pastizales llaneros, luego se hace la parada tradicional a conocer la Avestruces, sus enormes huevos (Y su enorme precio), los diferentes tipos de ave que hay y darles de comer hace parte de la experiencia.

La belleza de flores después del aguacero

Hidratarse es fundamental en climas cálidos (O tierra caliente), y la cerveza abunda al igual que el Aguardiente “Llanero”, este tiene baja graduación alcohólica y de gran cantidad de azúcar, engañoso como el solo y fuerte como el llanero a la hora de sentarse o pararse de la mesa. En la tiendas y paraderos hay desde gaseosas hasta bolsas de agua y como buena tierra caliente colombiana, toda bebida debe estar fría o congelada en su defecto. El calor seco es muy agradable y a comienzos de año dicen que la brisa pasa muy constantemente a excepción de la amenazadora lluvia que acompañó los primeros días del paseo.

Cuando el Sol se pierde en el horizonte

El lugar descanso es una finca muy sencilla que cuenta con lo justo y necesario para vivir y de paso descansar, cuenta con aves de corral como gallos, gallinas, pollos, conejos, cerdos cría y producción, pollos de cría y producción, ganado vacuo; clandestinamente por ahí se ven iguanas y en las noches pasan los “Chimbila” o murciélagos (Pequeños e inofensivos para los humanos y constantes vecinos del segundo piso). Comer en esa casa era como sentarse en un restaurante de 25 puestos para tres servicios y entre comidas se hidrata; no sé sí a lo llanero pero la cerveza y el aguardiente hacen parte del cotidiano en la casa, los niños gustan de sentarse con los mayores para escucharlos y burlarse entre sí es parte del gen de esta familia, por lo que tener la mente abierta y una afiliada perspicacia es parte del kit de sobrevivencia en esta finca.

Bosque nativo de árboles de Yopo

Sancochos, pandeyucas, pizza, pollo, cerdo entre otros platos eran el menú para esta tropa de comelones y bebedores. Ir “Al Pueblo” es todo un reto y hasta misión, por su lejanía y por la pereza de agarrar camino abierto hasta allá. Puerto Gaitán es un municipio en el que se ve parte de la inversión a obras públicas, no tiene nada que envidiarle a otro pueblo más grande o a las pequeñas ciudades de Colombia, hay ropa de marcas locales de todos los tamaños, colores y formas, sandalias, chanclas, electrodomésticos y servicios de telecomunicaciones, pequeños hoteles con aire acondicionado y diseño moderno allí hay hasta internet inalámbrico público. Eso sí solo funciona un operador de telefonía celular, por lo que es bueno tener de todas las empresas por si acaso, pero sí se va a viajar para estar pegado al celular, no es descanso; por lo que a muchos de nosotros tuvimos que esperar pacientemente que la Luna orbite por ahí o ir hasta el pueblo a actualizarse con el celular un ratico.

La finca

Descansar, no hacer nada o como dicen los italiano el “Dolce Far Niente” o la “Dulzura de no hacer nada” es parte de la cotidianidad por ratos, hablar sobre las vivencias de primos locos por esa finca y las odiseas que vieron para llegar a este territorio hace más de 20 años, hace que uno respire y palpe esas graciosa historias da la mano de la música, los gritos familiares, los juegos de mesa y el tratamiento de hidratación, todo hasta la media noche y de ahí a dormir.

Cocos sembrados en la región

Uno de los atractivos turísticos de Puerto Gaitán son las famosas “Toninas”, suena como tónico capilar o agua tónica para coctelería, tampoco es un grupo local de música llanera, o de chicas de vida alegre. Donde se unen los ríos Manacacías, el río Meta y el río Yucao, se encuentran los famosos delfines rosados que hay entre la Orinoquía y la Amazonía. La verdad que JAMÁS pensé que había delfines salvajes, libres y muy tímidos en la mitad de los llanos orientales. Dicen que rara vez se les ve a para salir a la superficie a tomar aire, se puede ver parte de su cuerpo o cara, se dice que cuando aparecen las Toninas es porque hay buena “vibra” o buen presagio y esta vez se vieron varias veces y muy tímidamente pasan a una distancia muy prudente de los botes llenos de turistas tratando de verlas. Aunque sí si es por ver seres mágicos, teníamos a un tío bastante particular, igualito a una Tonina, rojo y rosado por quemaduras del sol y grande (Sin decir que es gordo), con su particular carácter hiper alegre y el encargado principal de que todos los adultos reciban su tratamiento de hidratación a tiempo y en lugares propios. Luego de ello se hace una parada recreativa en las playas que hay sobre el río, playas de arena naranja; parecen paradisíacas, un poco de árboles, arena fina y pequeñas olas de los botes que pasa por allí es parte del atractivo del lugar, darse un baño en el río Manacacias y jugar en el agua para abrir el apetito es un buen plan.

Mulan, una mamá coneja

Parte de la cotidianidad está en los alimentos, pero también en las relaciones que hacemos y que gustan entre los seres humanos su entorno, que en este caso son los llanos orientales colombianos y su calmo y pacífico ambiente que hoy en día se vive y respira; al igual que los grandes movimientos agrícolas, hacen de esta una región que bien gestionada será de gran importancia para el país, por la producción alimentaria y su cercanía con la Capital, la hace de alacena vital para dar a comer a todos los habitantes en Bogotá y parte del oriente colombiano. Sus estaciones secas y lluviosas son parte de su encanto y juego meteorológico a la hora de tener calor, lluvia y viento; en especial a la hora de sembrar y cultivar en este suelo tan acido y árido pero que puede dar productos específicos de gran potencial económico.

Un par de cachorros que me robaron el corazón

Es una región que encanta y que dan ganas de volver y descansar, de acostarse en una hamaca con la música y bebida favorita; contemplar el atardecer y los cambios de color que sufre el cielo y luego embobarse con las noches estrelladas. Con ganas de regresar y conocer otras actividades, lugares y personas que tiene la región de la Orinoquía y del Departamento del Meta. Es un lugar que personalmente me llega al corazón y que, gracias a este mi hermano y yo le debemos con amor y cariño.

Rojo atardecer llanero
Los túneles que hay entre Bogotá y Villavicencio
¡Un salpicón de fruta indescriptible!
Vista de la sabana llanera desde Puerto LÓPEZ

@franjiba

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